domingo, 1 de febrero de 2009

Buscar equilibrio entre la mente intuitiva y mente racional.

Muchos de nosotros olvidamos por completo de nuestra mente intuitiva y nos ocupamos exclusivamente de lo racional, de nuestros diarios acontecimientos. Es un error pensar que la mente racional y la mente intuitiva se contraponen, porque en realidad, son dos capacidades que se complementan.

Tanto en nuestra vida profesional como en nuestra vida cotidiana tenemos que equilibrar y armonizar el uso de nuestra mente intuitiva y mente racional. Debemos intentar razonar todos nuestros impulsos y todas nuestras apetencias, pero sin olvidar nunca que, aunque la mente intuitiva - lo que tradicionalmente se ha llamado “ corazón” - no siempre esté acertada, siempre tiene sus razones. El corazón como su nombre indica “ co-razona”.

En todo momento y en cualquier circunstancia de nuestra vida, el instinto constituye nuestro motor primario: él es quien nos guía en la búsqueda de placer y el bienestar y nos ayuda a esquivar el dolor y el malestar.

Llorenç Guilera ( profesor de Psicología básica) cuenta que nuestras emociones vienen acompañadas de respuestas corporales que hacen que aceptemos o rechacemos lo que el exterior nos ofrece, mucho antes de que nuestra parte racional tome consciencia de lo que está pasando.

A continuación, la parte derecha de nuestra corteza cerebral contrasta esta información instintiva y emocional, que ha obtenido de forma automática, con el recuerdo de experiencias similares vividas hasta entonces, y extrae instantáneamente una certeza sobre cuál debe ser nuestra actuación. Esto lo que llamamos intuición.

Inmediatamente después, el hemisferio izquierdo de la corteza cerebral procesa esa misma información, que es analizada y sometida a deducciones. Es lo que llamamos razonamiento, un proceso mucho más lento y cuyos resultados no están siempre en conformidad con los del instinto y la intuición.

La intuición no es infalible, como tampoco lo son los instintos ni los pensamientos racionales. Entonces, ¿ debemos confiar en nuestras intuiciones? Claro, que sí, incluso mucho más de lo que educación formal actual nos enseña. Numerosos avances tienen su origen en el pensamiento intuitivo de sus investigadores.

Cada día echamos mano de la intuición miles de veces. Por el contrario, podríamos contar con los dedos de una mano, las veces que, al cabo del día, tomamos una decisión o resolvemos un problema utilizando la mente racional. La mente intuitiva está activa siempre y, en cualquier situación, nos proporciona su dictamen y su sensación de certeza. Si tenemos un problema bien definido y, además, contamos con suficiente información y tiempo, será preferible que recurramos también a la mente racional, para que ratifique o rectifique las conclusiones intuidas. Pero, si nos falla cualquiera de las tres condiciones, estamos obligados a hacer caso a nuestra intuición.

No podemos despreciar la intuición y olvidar que, sin ella, no existirían ni inventos, ni descubrimientos, ni innovaciones, ni creatividad alguna…

“ La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional una sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra a los sirvientes y que ha olvidado los regalos. Lo único realmente valioso es la intuición.
Mi religión consiste en una humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los pequeños detalles que somos capaces de percibir con nuestro débil y enclenque mente”.
Einstein.
Artículos relacionados:

No hay comentarios: