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miércoles, 4 de febrero de 2009

Dueño de tu tiempo. Vidas aceleradas. Parte I.

No sabemos vivir sin estar pendientes de nuestro reloj y constantemente nos quejamos de la falta de tiempo.

Sentimos que nuestras obligaciones nos desbordan y que no llegamos a todo. A pesar de todos los artilugios inventados en el siglo pasado para ahorrar tiempo, nos quejamos hoy más que nunca de su falta.

El sentimiento y la queja - de que carecemos de tiempo es un resultado directo de la actitud materialista que rige nuestras vidas: pensamos que tenemos que acumular experiencias, hacer cosas, tachar actividades hechas de la lista, cumplir con las obligaciones, antes que disfrutar y vivir nuestra vida.

Pensamos, que tenemos que aprovechar cada una de las horas del día; de esta forma, el ritmo de vida se acelera más y más hasta llegar, a menudo, a los limites de nuestras fuerzas.

Tenemos prisa y eso no nos gusta. Además se ha demostrado que, cuando estamos estresados, paradójicamente nuestra prisa nos hace menos eficientes.

Pensamos que, porque no tenemos suficiente tiempo, todas esas cosas son una carga y un penoso recordatorio de que la vida es breve.

Aun así, todos hemos experimentado lo que significa la subjetividad del tiempo: estamos en una reunión que parece llevar dos horas y, cuando miramos el reloj, solo han transcurrido veinte minutos. Estamos de vacaciones y los días parecen pasar en un suspiro.

Y como cuenta Stefan Klein ( Licenciado en Biofísica ) el tiempo que experimentamos de forma subjetiva depende mucho menos de lo que creemos del tiempo exterior que marcan los calendarios y los relojes, puesto que la percepción temporal funciona dentro del cerebro de forma muy distinta a cómo un reloj mide el tiempo.
El reloj cuenta siempre las mismas vibraciones de un oscilador, de un cristal de cuarzo o incluso de un átomo, mientras que nuestro cerebro deduce los minutos y las horas transcurridas por caminos mucho más complejos.

Sin embargo, nuestra cultura no tiene en consideración el tiempo interior. Desde la infancia nos enseñan que el tiempo interior y el de los relojes son uniformes e idénticos. Por eso creemos que nuestra percepción está determinada únicamente por el exterior. Las consecuencias fatales de esta forma de pensar se hacen evidentes en nuestra relación con el estrés.

Por tanto, el hecho de vivir o no bajo presión del tiempo no está determinado, en principio, por el ritmo de vida o el número de compromisos que hayamos adquirido. Se trata, más bien, de en que medida tenemos el sentimiento de control sobre nuestra propia vida.

Con el fin de conseguir una nueva actitud frente al tiempo, necesitamos de nuestra propia motivación - debemos enfrentarnos a las pasiones, a los miedos y a los gustos personales. Nos engañamos a menudo haciéndonos creer que estamos obligados a darnos prisa, siguiendo un ritmo determinado por otros, cuando en realidad, somos nosotros mismos quienes voluntariamente adoptamos un ritmo de vida ajeno como algo propio.

Pero, en cierta medida, mientras nos vamos percatando de esa ilusión, comenzamos a disponer de nuestro propio tiempo: podemos aprender a dejarnos llevar por la corriente del tiempo en lugar de ahogarnos en ella.

“ Amamos lo que no se puede atrapar y que, sin embargo, está siempre presente: el tiempo”.

martes, 27 de enero de 2009

Sencillamente Ser.

Ser - es estar vivo, es tomar consciencia y voluntad de comprender nuestro “Ahora”, ser capaz de observar nuestra realidad. El comienzo de la autoafirmación consiste en la afirmación de la propia consciencia, saber responder a la vida activamente y no de un modo pasivo, ser honestos con nuestra relación con realidad.

Cada persona que mantiene intención de tomar consciencia aprende temas, adquiere habilidades, realiza tareas: alcanza objetivos. Sus logros refuerzan la elección de pensar ,y la sensación de Ser adecuados para la vida resulta entonces natural.

Cuando Somos conscientes nos centramos en perseverar frente a las dificultades: continuamos buscando comprensión cuando ésta no se obtiene fácilmente, perseguimos desarrollar nuestra habilidad, buscamos la solución de un problema frente a los errores, mantenemos firmes nuestros propósitos cuando se presentan dificultades en el camino.

Todos hemos tenido momentos de desconcierto y desesperación, pero tenemos que preguntar:

¿ Debemos dejarnos definir por estos momentos ?

O mejor es continuar de tratar abrir el camino hacia una vida satisfactoria, impulsada por la certeza de que

“ Mi persona puede más que mis problemas”.

Tener consciencia es no negar y no rechazar sentimientos de ineficacia cuando éstos surgen.
Podemos permitir sentirnos temporalmente desesperanzados, abrumados, pero conservar la certeza de que, después de un descanso, recogeremos las piezas lo mejor que podamos y comenzaremos a avanzar nuevamente.

Tiene que haber un objetivo individual e independiente de tomar la consciencia. No es posible que una persona piense a través de la mente de otra. Podemos aprender unos de otros, pero el conocimiento implica comprensión, no la mera repetición o imitación. Tenemos que comprender las cosas por Nosotros mismos, pensar por Nosotros mismos.

Pensar con independencia sobre nuestro trabajo, nuestras relaciones, los valores que guiarán nuestra vida, las metas que nos impondremos - estimula nuestra autoestima, aun que en algunos casos no sea tan fácil hacerlo, cuando hasta puede asustar, cuando se está luchando con sentimientos de inseguridad, pero hay que elegir perseverar de todos modos.

Como dice el gran maestro de autoestima Nathaniel Branden:

“La tarea de la consciencia consiste en percibir lo que existe lo mejor que podamos. Respetar la realidad - la percepción de lo que existe - significa respetar la consciencia; respetar la consciencia implica respetar el sí-mismo”.

“ La visión que tenemos de nuestra vida trasciende los sentimientos del momento”
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jueves, 27 de noviembre de 2008

¿Vivimos o existimos?

Nuestra vida está hecha de millones de momentos vividos de mil maneras diferentes. Para muchas personas la vida consiste simplemente en ir tirando, en sobrevivir día a día acumulando años. Existen, pero no viven, ocupando espacio en la tierra, simplemente están.

Hay quienes tienen tanto miedo que solo viven para controlar, escondidos en burbujas de seguridad, rutinas y personas de quienes depender. Sus vidas son evitadas.

También existen aquellas personas que se centran en la razón y se bloquean ante la emoción y huyen de sentir. Hablan de todo aunque experimentan poco. Se pierden tanto en continuos análisis que la realidad siempre los encuentra distraídos. Sus vidas son pensadas.

Después, están las personas que nunca disponen de tiempo porque tienen demasiado por hacer. Lo tienen todo bajo control, excepto lo que es realmente importante. Sus vidas son programadas.
Estas personas pasan por sus vidas como espectadores o como sufridores de las circunstancias que les rodean.
No se dan cuenta que uno no vive separado de la vida, por mucho que la analice o la observe a distancia.
Las personas quienes buscan amor, paz, felicidad, armonía, buscan sentido a su existencia y tienen un propósito - tienen vidas sentidas. Vivir es Ser, Sentir, Experimentar.

Muchas veces desaprovechamos el poder que tenemos - ser nosotros mismos y vivir como deseamos creando nuestra propia realidad. Es mucho más fácil taparse con adicciones o múltiples tareas que nos eviten el encuentro con nosotros mismos. Para vivir tenemos que darnos permiso para sentir lo que sentimos, para escuchar nuestros sentimientos, para dejar que se exprese nuestro mundo interior.

Vivir es aceptar la forma en que la vida se expresa ante nosotros. No resistir a la realidad sino aceptarla plenamente. Si nos fijamos, la resistencia a aceptar las cosas tal y como vienen consigue el efecto contrario - la persistencia. Todo a lo que nos resistimos persiste; lo que aceptamos, se transforma.

Vivir - es no convertir todas las situaciones y acontecimientos de la vida en un problema.
Vivir - es escoger ser creadores de nuestra propia realidad, porque somos los dueños de nuestro destino. Nuestras decisiones, nuestros propósitos, nuestra meta final - marcan nuestro destino. Podemos vivir mirando al frente y avanzar. La vida es un acto de elección permanente. Creamos cada vez que elegimos, y elegimos cada vez que decidimos o aceptamos estar tristes o contentos, positivos o negativos. Somos lo que elegimos Ser.

Vivir - es dejar que sea el amor quien transpire por toda nuestra piel, ya que ninguna otra dimensión de la vida es tan poderosa.

Solo entregarnos con amor y confianza a la pasión de vivir nos hace más felices y sabios.
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